Fundación: 13 de Julio del 2001
     

 FEMULP tu página de inicio

:: Municipalismo 100 % ::

Que es FEMULP
Fines y Objetivos
Manifiesto Politico
fundador Fundadores Históricos
Consejo Directivo
Ubicación
Afilíe su Municipio a   FEMULP
:: FEMULP y Cooperación   Internacional ::
Buenas Prácticas de     Gobierno Local
Fortalecimiento de Capacidades en Europa y America Latina
 

 

 

Reflexiones Posnavideñas

Sobre la Diferenciación entre la pobreza y la miseria

Para la inclusión social más justa

En el capitalismo, es en las navidades que se percibe con más intensidad, a nivel cuantitativo pero sobre todo cualitativo, la problemática de la pobreza. Cuando el capitalismo, al terminar el año, trata de bajar al máximo sus inventarios y consolidar sus estructuras para iniciar el nuevo año sin obstáculos a fin de continuar con su dinámica de acumulación, emerge una ola de generosidad tanto por el lado privado como por el público. A ello se añade el incremento del espíritu consumista navideño, periodo en que, anualmente, se renueva, entre otros, el ritual de venta del nacimiento de Cristo como mercancía. El proceso de cosificación de los seres humanos de que tanto hablaba Lukács, se ve con una claridad sorprendente. Todo tiene un precio, todo se vende y se compra. Y dentro de este fenómeno de crecimiento demencial de las categorías de mercancía aparece como una cosa a privilegiar la pobreza. Se multiplican las personas que desean darle regalos no sólo a sus familiares y amigos, sino también a los pobres, en particular a los niños pobres. Ello también sucede en las instituciones públicas que multiplican sus dispositivos para asistir a los menos favorecidos por la lógica del capital. Pero este proceso supuestamente “humanitario” del capitalismo, que se daría en las navidades nos muestra en forma descarnada las grandes diferencias sociales dentro del capitalismo, las cuales se han exacerbado en el neoliberalismo capitalista.
La pobreza es una relación social, que no sólo contempla lo económico, sino también lo cultural y político, generando ciertos hábitos que Georg Simmel puso al descubierto en su obra “les Pauvres”. Según Simmel, el “deber de asistencia” de los ricos respondería al “derecho de asistencia” de los pobres, acompañado por el hecho que el pobre que recibe una vez una limosna la considera como un derecho, mientras que el donador (pese a estar motivado por el deseo de tener una buena conciencia gracias a su buena obra), sabe perfectamente que su gesto es ocasional y, por lo tanto, se siente culpable de no estar en posición de repetirlo.
En lo que se refiere a la “generosidad” de las instituciones públicas, ésta es engendrada por la necesidad de mantener la estabilidad social, y no hay nada mejor que las navidades para tratar de fortalecer las relaciones sociales capitalistas mediante el asistencialismo. La asistencia a los pobres dentro del neoliberalismo no es tender hacia una disminución sustantiva de la pobreza, sino solamente atenuar ciertas manifestaciones extremas de diferenciación social, con el fin de que éstas puedan continuar a ser la base de la reproducción social de la sociedad capitalista.
De acuerdo a Simmel, en el sistema asistencialista que se da en el capitalismo, el pobre no es una persona, por cuanto el fin de la asistencia es el donador, relación en la que el pobre no es ni siquiera el medio, porque éste es la limosna. Simmel se refiere a la asistencia a los pobres como una teleología social, donde la finalidad es el mantener el orden social en que el pobre no sería más que un eslabón de esa cadena.
Dentro de estas disquisiciones sobre la pobreza a propósito de la navidad, es bueno plantear la diferencia entre el pobre y el miserable y, dentro de este contexto, ver lo que se denomina inclusión social en el capitalismo. Para Charles Péguy, en su libro sobre la miseria titulado De Jean Coste, el pobre es aquel que se sostiene difícilmente con su salario, en tanto el miserable es el que con las justas subsiste mediante la asistencia y la limosna. Este último carece de lo necesario para vivir, no teniendo esperanza de tener un trabajo, y mantiene una relación muy estrecha con la muerte. Sólo aspira a conservarse biológicamente en tanto que, tal como señala Bernard Baas en su libro Y-a-t-il des psychanalistes sans-culottes?, están muertos social y espiritualmente.
El problema que revela la miseria no es el mismo que el de la pobreza, ello tanto cuantitativa como cualitativamente. El pobre es objeto de nuestra compasión, mientras que con el miserable se establecen distancias infranqueables por cuanto sería la expresión de la forma más grotesca de la podredumbre en el capitalismo. Además, como no trabaja ni tiene ninguna esperanza en hacerlo, no le es útil al capitalismo, o sea no tiene valor de uso ni de cambio dentro de éste, y - por ende - valor, capitalistamente hablando.
Cuando la pauperización se agrava en el neoliberalismo, a pesar del crecimiento, el Estado trata de evitarla mediante programas asistencialistas, en tanto el que pasa de pobre a miserable dentro de la lógica positivas capitalista es considerado un excluido social y, en consecuencia, no aporta al sistema convirtiéndose en una carga.

La diferenciación que debe realizarse entre el pobre y el miserable es de gran utilidad en las reflexiones sobre la definición del sujeto que coadyuve en forjar un nuevo tipo de sociedad que supere la alienación y explotación capitalista. Marx hace esta distinción al diferenciar al proletario del lumpenproletario. Pero es necesario que esta diferenciación se analice en el marco de la nueva realidad capitalista, ya que el capitalismo está promoviendo a grandes pasos la pauperización de los trabajadores, sacándolos de la esfera laboral e introduciéndoles en el oscuro mundo de los que difícilmente tendrán trabajo, con todo lo que ello representa social y éticamente.

Dentro de la generación de un proyecto para construir un hombre nuevo, es fundamental revisar el papel que desempeñarían los lumpenproletarios en los procesos de transformación hacia una sociedad igualitaria y solidaria donde no exista más muerte social ni espiritual para los que no tienen trabajo y tampoco alienación entre los que gozan de reconocimiento social.
Cristian Gillen

_________________________________________________________
* FEMULP es Miembro Fundador de la Comunidad Sudamericana de Asociaciones de Municipios (COSUDAM), participa en la Federación Latinoamericana de Asociaciones Nacionales de Municipios (FLACMA), Preside la Organización Iberoamericana de Cooperación Intermunicipal (OICI) y participa en Ciudades y Gobiernos Locales Unidos (CGLU).

 
 

 Municipalización del Perú Ahora: Descentralizando y Unidad Municipalista

Jr. Camaná Nº 780 Of. 509, Lima 1, Perú
 Teléfono: (511) 428-9626   Fax: (511) 427-4753
 E-mail: femulp@femulp.org

todos los derechos reservados  © Copyright femulp.org 2013